VALOR PRONÓSTICO DE LOS POLIMORFISMOS GENÉTICOS EN LA EVOLUCIÓN DE LA CARDIOPATÍA ISQUÉMICA

Autor: MARTÍNEZ QUINTANA EFRÉN
Año: 2003
Universidad: LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Centro de realización: CENTRO DE CIENCIAS DE LA SALUD
Centro de lectura: CIENCIAS MEDICAS Y DE LA SALUD
Director: NIETO LAGO VICENTE JOSÉ
Tribunal: BETANCOR LEÓN PEDRO , CASÍS SÁENZ LUIS , VARGAS GARCÍA RUPERTO , COELLO GARCÍA JOSÉ IGNACIO , NOVOA MOGOLLÓN FRANCISCO JAVIER
Resumen de la tesis

Introducción: La cardiopatía isquémica es una enfermedad de alta prevalencia en nuestra sociedad. En este trabajo se ha pretendido desentrañar el papel que juegan diversos polimorfismos genéticos en la evolución clínica de los pacientes con infarto de miocardio, y su relación con los clásicos factores de riesgo cardiovascular. Metodología: 356 pacientes diagnosticados de infarto de miocardio fueron seguidos durante 5 años para analizar la influencia de cuatro polimorfismos genéticos (ECA, AT1R, PAI-1 y GPIIIa) sobre su evolución clínica. El endpoint fue presentar un segundo evento coronario (infarto de miocardio, angina, insuficiencia cardiaca o arritmia de origen isquémico). Resultados: Durante los 5 años de seguimiento, 106 pacientes presentaron algún tipo de evento coronario, siendo el más frecuente la angina inestable. Ninguno de los polimorfismos analizados mostró asociación con los factores clásicos de riesgo cardiovascular. En el análisis univariante de supervivencia (Kaplan-Meier) realizado en la serie completa, resultaron significativos la edad al infartar, los antecedentes familiares, la diabetes mellitus y la terapia fibrinolítica en el momento del primer infarto. El polimorfismo de la ECA y la hipertensión sólo alcanzaron significación marginal. En el análisis multivariante de supervivencia (Cox), y tras el ajuste por las variables que dieron significación en el análisis univariante, pudo demostrarse que los individuos con el genotipo DD de la ECA tuvieron un riesgo 1.5 veces superior a los No-DD de presentar una evolución desfavorable, y que en los individuos D con los genotipos No-AA del ATIR, No-A1A1 de la GPIIIa, o con ambos (25% de la serie) este riesgo fue el doble. Conclusiones: Los polimorfismos de la ECA, AT1R y de la GPIIIa juegan un papel clave en la evolución de los pacientes, y permiten detectar un grupo de pacientes (25% del total) que están más expuestos a una evolución clínica desfavorable.
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