PENSAMIENTO ANTROPOLÓGICO DE LAÍN ENTRALGO. SER HUMANO Y ESTAR ENFERMO.

Autor: LLANOS PEÑA FRANCISCO DE
Año: 2000
Universidad: SEVILLA
Centro de realización: FACULTAD DE FILOSOFÍA
Centro de lectura: FILOSOFÍA
Director: CHOZA ARMENTA JACINTO
Tribunal: GRACIA GUILLEN DIEGO , PRIETO SOLER JOSE MARÍA , GARRIDO LUCEÑO JOSE MARÍA , RUBIO RUBIO JOSE MARÍA , GARACÍA MARTÍNEZ ANTONIO CLARET
Resumen de la tesis

¿Qué posibilidad de sentido guarda el "estar enfermo" en la vida del ser humano?. Desde la antropología médica de Laín Entralgo, pensada en clave zubiriana, el ser humano, dinamismo cósmico evolutivamente estructado, va configurando su realidad sustantiva mediante un proyecto que opera por apropiación de posibilidades; es persona, personalizándose. En su constitutiva "versión a", le es dado el otro en un encuentro petitivo, responsivo del otro. El momento final del mismo es una "convivencia diádica de projimidad" que llega a su perfección cuando ésta se hace amistosa ("cuando el plesíos se hace philos"). Cuando mi creencia en su menester y a mi entrega para remediarlo, coejecuto com placido lo que en él es vida personal, entonce mi prójimo es mi amigo. Por ello, el sentido de la vida de un ser humano que está enfermo y sufre en su experiencia de finitud, comienza a esclarecerse cuando otro ser humano com-porta la ayuda que necesita. "Sentido clínico" o amistad clínia podemos denominar a esta figura antropológica de carácter ayudador entre el enfermo y su médico o enfermera, el recurso humanizador más excelente con que éstos cuentan para la asistencia sanitaria. En la "doble apertura", de socorrencia y ayuda del encuenro interpersonal, el sentido clínico activa una respuesta de carácter ético: conocer, tratar, curar-cuidar al otro es lo primero; y así reconocer de hecho su dignidad como ser humano enfermo.Las ciencias de la salud y de la enfermedad han de construirse, entonces, desde la centralidad del ser humano enfermo socorrente, y abordar como cuestiones propias los límites de la existencia humana, sufragilidad ontológica, así como el poder interpretar la vida desde la enfermedad, el dolor y la muerte. Y puesto que la realidad del enfermo socorrente es la que realmente llama y se impone, el origen del sentido clínico no es otro que la vocación, dicha realidad, a su vez, cuestiona el sentido de la libertad del profesional sanitario, debiendo éste conciliar el ejercicio de la misma con las necesidades del enfermo. Sobre el dolor y sufirmiento (principio de realidad) del enfermo, el sentido clínico significa hacerse cargo de él e inten tar aliviarlo, y asumir la búsqueda de su signficado dentro del conjunto de la existencia humana. Junto a la benevolencia, la beneficencia, la cooperación y la compasión, el sentido clínico de los profesionales sanitarios ayuda a que el "estar enfermo" sea motivo para una vida creadora, activando así su "sentido de estar sano", sin olvidar, por ello, la preeminencia funcional ni el carácter organicista y adaptativo que se busca para el enfermo. Junto a los conocimientos científicos propios, es necesario elaborar y asumir una filosofía o antropología del tratar-curar-cuidar correspondiente al tipo de terapeuta que ayuda.
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