LA GRACE ET LA GLOIRE. LA DOCTRINE DE LA JUSTIFICATION SELON L'AD ROMANOS DE SAINT THOMAS D'AQUIN

Autor: CIBAKA CIKONGO APOLLINAIRE
Año: 2001
Universidad: NAVARRA
Centro de realización:
Centro de lectura: TEOLOGÍA
Director: REINHARDT ELISABETH
Tribunal: SARANYANA CLOSA JOSEP IGNASI , BASEVI CLAUDIO , LORDA IÑARRA JUAN LUIS , REINHARDT ELISABETH , LABARGA GARCÍA FERMÍN
Resumen de la tesis

Esta disertación doctoral consta de cuatro capítulos y su propósito es dilucidar la doctrina paulina de la justificación según la Super Epistolam ad Romanos Lectura de Tomás de Aquino. En el primer capítulo (Une ápitre de la gráce, pp.31-79), el autor estudia el comentario Ad Romano de Tomás en cuanto que es un hecho literario. Por ello, busca determinar el papel doctrinal que el Doctor Angélico atribuye a la Epístola a los Romanos en el seno del corpus paulino, así como las relaciones que esta epístola tiene con las demás epístolas de San Pablo. También expone y resuelve los principales problemas que tiene ese comentario respecto a la crítica textual. En un tercer momento, define los principios metodológicos seguidos por el Aquiniano en su exégeis de la Epístola a los Romanos. Y, finalmente, presenta la estructura interna del comentario tomasiano. En el segundo capítulo (Une dogmatique de la grâce, pp. 81-145), el autor desarrolla una aproximación dogmática del comentario aquiniano para establecer su doctrina de la necesidad universal, de la eficacia exclusiva y de la gratuidad sobrenatural de la gracia de Cristo respecto a los límites de la sabiduría pagna y de la religión judía a propósito de la justificación del hombre. En el tercer capítulo (Une éthique de la grâce, pp. 147-203), el autor procede por una aproximación ética a través de la cual establece la doctrina tomasiana de la exigencia de santidad teologal, eclesial y política inherente a la acción de la gracia de Cristo en el hombre justificado. En el cuarto y último capítulo (Une histoire de la Grâce, pp. 205-261), el autor estudia la teología de la historia contenida en el Ad Romanos de Tomás y llega a la conclusión de que, según el Doctor Comun, la historia humana es cristocéntrica, tanto en su origen como en su orientación y en su realización. En su conclusión, el autor sostiene que, según la Super Epistolam Lectura de Santo Tomás de Aquino, la Epístola a los Romanos es soteriológica, siendo su tema la gracia por la cual Cristo justifica al hombre pecador. En efecto, el hombre tomasiano está naturalmente dispuesto a la conjunctio ad Deum, tanto en la vida presente como en la vida futura, porque es en esta conjunctio ad Deum, que reside su único y último bien. Y como, en cierta medida, se manifiesta en el misterio de la unión hipostática propia de Cristo, esa vocación no basta el conocimiento que ofrecen la sabiduría filosófica y la revelación sobrenatural; el hombre tomasiano es un ser fundamentalmente necesitado de la gracia divina, debido, por una parte, a la trascendencia ontológica de Dios y, por otra parte, a la distancia moral que le separa de ese Dios, a causa del pecado original y de los pecados actuales. Esa gracia divina, ofrecida al hombre por Cristo, transforma totalmente al hombre pecador, liberándolo de todos sus pecados y elevando su naturaleza por el don de la adopción filial en la vida presente y de la visión beatífica en la vida futura. El don de la gracia divina depende de la predestinación de Dios. Dicha predestinación es gratuita y radica en la voluntad soberana e infalible de Dios y en la manifestación de su misericordia, de tal modo que ningún ser humano puede conseguir su salvación si Dios no lo dispone. En este sentido, el predestinado es un hombre a quien Dios ha otorgado su gracia justificante y al que manifiesta su misericordia; mientras que el reprobado es un hombre a quien Dios manifiesta su justicia vindicativa. En el párrago 773 de su comentario Ad Romanos, Santo Tomás tiene dos imágenes que, según el autor de esta tesis, ilustran bien la postura aquiniana la predestinación y la reprobación. En efecto, comparando Dios a un hombre que ayuda sólo a uno de dos necesitados que encuentra en su camino o que perdona sólo a uno de dos enemigos que le han ofendido igualmente, concluye que Dios es misericordioso con el predestinado que ayuda, es justo con el reprobado que deja en su miseria y no es inicuo con nadie.
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