La tesis "La autobiografía española de finales del
siglo XX" presenta tres grandes partes más una conclusión y una bibliografía. La primera parte está dedicada a la fundamentación teórica de la tesis en varios apartados: primero se explica su origen en la confesión religiosa, después se realiza un
recorrido por la principales corrientes críticas del género (divididas en historicismo, sicologismo, pragmatismo y deconstruccionismo), más tarde se comentan los problemas teóricos que supone la autoficción para la autobiografía y finalmente se
propone una nueva base reflexiva para redefinir el género.
La segunda parte de este trabajo ofrece un amplio recorrido histórico por las manifestaciones más influyentes de la autobiografía española, distinguiendo también varios antecedentes que, aunque no sean propiamente autobiografías, o no en el
sentido que hoy tendemos a dar al término, han tenido un peso decisivo en la configuración de un código de creación y lectura autobiográficas en España: el Lazarillo de Tormes, Santa Teresa de Jesús y Torres Villarroel.
La tercera y más extensa parte de esta tesis, tras demostrar la importancia de autores autoficcionales como Azorín, Ramón J. Sender o Jorge Semprún para el futuro resurgir de la autobiografía, propone un recorrido por seis tipos de
autobiografía de la España de finales del siglo XX, por orden de aparición: la autobiografía política, la autobiografía sicológica, la autobiografía oblicua o queer, la autobiografía literaria, la autobiografía feminista y la autobiografía
periodística. Especialmente amplios son los estudios de los cuatro primeros tipos, centrados, respectivamente, en el antiguo ministro de Cultura Jorge Semprún (1988-1991), en el siquiatra Carlos Castilla del Pino, en el novelista Terenci Moix y en
el poeta y traductor Antonio Martínez Sarrión. Estos cuatro autores permiten una serie de conclusiones sobre las diferencias entre la generación de los niños de la Segunda República (Semprún y Castilla del Pino) y la de los niños de la llamada
Generación del 68 (Moix, Martínez Sarrión). A su vez, permiten ver la continuidad de unos tipos de autobiografía en general estructuralista influidos por las memorias (Castilla, Martínez Sarrión) y por la deconstrucción (Semprún, Moix). A lo largo
del recorrido por estos autores se da cuenta del proceso evolutivo que desemboca en la autobiografía representativa del hombre de finales del siglo XX, desde el individualismo como base conceptual del género hasta la integración de la alteridad y la
otredad como medios necesarios para el conocimiento y la expresión de sí mismo, pasando por la dimensión ética donde es evaluada en última instancia la capacidad de autorrepresentación.
Las más de 500 entradas de la bibliografía se ordenan en referencias críticas, obras autobiográficas y resto de obras mencionadas en la tesis.